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miércoles, 20 de febrero de 2013

Las pruebas de control y detección que necesitan las mujeres


Que la salud es lo más importante es una frase que escuchas y quizás repites a diario sin prestarle la atención que se merece. Y no es hasta que se presenta una enfermedad que realmente descubres cuánta razón hay detrás del más cierto de los clichés. El deterioro de la salud y la aparición de las enfermedades muchas veces pueden evitarse con unas pruebas de control y detección muy sencillas. Considera estas pruebas como tus mejores armas para proteger tu salud e incluso para salvarte la vida. ¿Sabes cuáles exámenes se deben hacer las mujeres?  Aquí encontrarás una guía.
Si tuvieras un tesoro o algo muy, muy valioso, seguro que lo protegerías y lo cuidarías, ¿cierto? Y dime: ¿hay algo más valioso o importante que tu salud? Es lógico entonces que la cuides con todas tus fuerzas y los medios a tu alcance. Para ayudarte en esta tarea te ofrecemos una guía de las pruebas de control y prevención que las mujeres deben hacerse y cuándo. Presta atención a esta información y proponte que este sea el año en que vas a darle a tu salud la importancia que se merece.
¿Por qué son importantes las pruebas de control y prevención?
Si es difícil enfrentar un diagnóstico de una enfermedad crónica como la diabetes o la osteoporosis, que puede tener consecuencias serias para la salud y la calidad de vida, ¿te imaginas el impacto que te causaría que el médico te confirme que la prueba del VIH ha dado positiva o que te detecten un cáncer? Ese momento tan penoso puede retrasarse y hasta evitarse por completo si se detectan y se controlan las anormalidades, como por ejemplo, una elevación de la glucosa (azúcar) en la sangre antes de que se declare la diabetes, o se retrasa, mediante ejercicios y medicamentos; o que la pérdida ósea (del hueso) progresiva se convierta en osteoporosis. En otros casos, cuando se detecta la enfermedad en una etapa temprana (como la infección con el VIH o el cáncer), resulta mucho más fácil de combatir y se aumentan considerablemente las probabilidades de supervivencia.
Tu calendario de pruebas personal
Las pruebas de control y prevención que necesitas hacerte y su frecuencia dependen no solamente de tu sexo, sino de tu edad, factores de riesgo e historia familiar (antecedentes en tu familia).  Una visita a tu médico de cabecera para hacerte un buen chequeo es el primer paso fundamental que debes tomar. El resultado de ese chequeo y las pruebas clínicas determinarán tu estado de salud general y de ahí la frecuencia con que debes seguirte revisando. A continuación, te ofrecemos una lista con las pruebas de control más comunes y las recomendaciones que hace la U.S. Preventive  Services Task Force (USPSTF por sus siglas en inglés).  Esta organización está integrada por un grupo de expertos en prevención (que incluye desde internistas, pediatras, médicos de medicina general hasta especialistas, como ginecólogos y obstetras), cuya misión es ayudarte a detener el inicio y el desarrollo de las enfermedades. La siguiente lista incluye las recomendaciones generales de dicho grupo, que puedes utilizar como una guía preliminar, pero lo ideal es que tu con tu doctor establezcan tu propio calendario personal.
Las pruebas de control y prevención recomendadas para las mujeres
1. Prueba para detectar el cáncer cervical (o del cuello del útero). Este examen se conoce como Papanicolau o simplemente “Pap”. Esta prueba la realiza tu ginecólogo en su consulta. La USPSTF la recomienda cada 3 años a todas las mujeres mayores de 21 años, o incluso antes de esa edad si la persona ha estado sexualmente activa durante mínimo tres años.  La frecuencia de la prueba puede cambiar si ha habido un resultado positivo anteriormente o si tu ginecólogo te lo recomienda teniendo en cuenta posibles factores de riesgo. Existe una vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), el principal causante del cáncer cervical. Consulta con tu doctor si la recomienda en tu caso, o en el de tus hijas/os adolescentes, por ejemplo.
2. Prueba para detectar el cáncer de seno (mamografía). La mamografíaconsiste en una serie de radiografías de los tejidos del seno que permiten detectar el cáncer de mama incluso antes de que pueda darte síntomas o que puedas encontrarlo a través de un autoexamen de los senos. No hay un criterio único en cuanto a la frecuencia.  La USPSTF recomienda que las mujeres se hagan una mamografía anualmente a partir de los 50 hasta la edad de 74 años (esto es, si no hay otros factores de riesgo, como historia familiar, quistes en los senos, por ejemplo). Sin embargo, la Sociedad Americana del Cáncer, el Colegio Americano de Radiología, así como el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología recomiendan que las mamografías se realicen a partir de los 40 e incluso antes si el médico así lo determina. Consulta con tu médico acerca de cuál es el momento adecuado para que comiences tus chequeos periódicos.
3. Prueba para detectar la osteoporosis (prueba de la densidad ósea). Los cambios hormonales, especialmente en la época de la menopausia, hacen que las mujeres sean mucho más susceptibles a que sus huesos se debiliten y puedan quebrarse con mayor facilidad. Un examen de densidad ósea permite determinar el grado de fortaleza o fragilidad de tus huesos y si tienes yaosteoporosis. Según tu edad y tus antecedentes clínicos, tu doctor determinará si debes hacerte la prueba a partir de los 50.  La USPSTF recomienda la prueba a todas la mujeres por lo menos una vez a partir de los 65 años de edad.
4. Prueba para detectar el cáncer colorrectal. A partir de los 50 y hasta los 75 años de edad, tu médico te indicará pruebas periódicas para detectar elcáncer en el colon y el recto, usando varios métodos: la prueba de sangre oculta (una vez al año a partir de los 50), una sigmoidoscopía (cada 5 años a partir de los 50 años de edad, a no ser que se haga también una colonoscopia). Esta última se realiza como prueba de detección rutinaria cada 10 años a partir de los 50, a menos que se realice también una sigmoidoscopía cada 5 años). Consulta con tu médico acerca de cuál es la prueba más indicada en tu caso particular.  Si te encuentran pólipos, deberás realizarte la prueba con mayor frecuencia.
5. Prueba de la presión arterial. A partir de los 18 años de edad, la recomendación es que se tome la presión sanguínea cada dos años si la lectura es menor de 120/80. Si la lectura está entre los 120/80 y los 139/89, la recomendación es medirla una vez al año. Si la presión arterial está elevada, es decir superior a los 140/90, tu médico te recomendará un tratamiento para controlarla, a través de medicamentos y/o cambios en tu estilo de vida.
6.  Prueba de la diabetes tipo 2. Gran parte de la población padece dediabetes tipo 2 y no lo sabe. Esto tiene consecuencias graves para la salud.  La prueba de la glucosa en la sangre se realiza en ayunas. Un nivel de 100 a 125 indica prediabetes. De 126 en adelante ya indica diabetes. Si eres una mujer saludable con un riesgo normal de diabetes, debes hacerte la prueba cada 3 años a partir de los 45. Sin embargo, la USPSTF recomienda realizar la prueba, independientemente de la edad si tienes una presión arterial por arriba de los 135/80 o si ya tomas medicamentos para el tratamiento de la hipertensión. A medida que aumenten tus factores de riesgo, debe aumentar también la frecuencia y comenzar las pruebas a una edad más temprana.
7. Prueba de colesterol. Se recomienda una prueba de colesterol a partir de los 20 años, sobre todo si tienes otros factores que te pongan en mayor riesgo de enfermedades del corazón.  Tu doctor te indicará una prueba de sangre (o panel de lípidos) que debe hacerse en ayunas. Esta prueba mide los niveles de colesterol de baja densidad (LDL) o colesterol “malo”, el de alta densidad (HDL) o colesterol “bueno” y los triglicéridos. Si los resultados están dentro de un rango normal, se recomienda que repitas la prueba por lo menos cada 5 años, y con mayor frecuencia si así lo determina tu médico.
8.  Prueba para detectar cáncer de la piel. La Sociedad Americana del Cáncer, así como la Sociedad Americana de Dermatología recomiendan que realices el auto análisis periódicos de lunares y manchas en todo tu cuerpo para detectar cambios en el color, forma y tamaño de los mismos. Si notas cualquier cambio o anormalidad, debes acudir al dermatólogo de inmediato para detectar a tiempo un posible cáncer en la piel y tratarlo.
9. Prueba del VIH Debes hacerte la prueba si sospechas que has tenido contacto sexual con una persona infectada, o si estás embarazada.  Puedes haber contraído el virus de inmunodeficiencia humana y no tener síntomas durante años. La única forma de saber con exactitud si portas el virus o no es a través de un análisis de sangre (denominado ELISA o EIA), que detecta anticuerpos contra el virus. Si el resultado es positivo, se recomienda un segundo análisis y quizás otras pruebas más.  Discute tus factores de riesgo con el médico y no duces en hacerte la prueba.  Aunque todavía no existe una cura, sí hay tratamientos para controlar al virus. La esperanza y la calidad de vida dependen en gran parte, de detectar el contagio lo antes posible.
10. Prueba del glaucoma. Una presión elevada dentro del ojo puede dañar el nervio óptico al extremo de causar ceguera. No permitas que esto suceda visitando al oftalmólogo frecuentemente, sobre todo si ha habido historia previa en tu familia. Si tienes menos de 40 años y no tienes historia familiar de glaucoma, se recomienda una prueba cada dos años.
Te recuerdo que estas pruebas son una guía y que los exámenes que necesites (ya sea estos u otros) dependen de tu edad, tus factores de riesgo, tus antecedentes personales y familiares. Pero, esta lista incluye las pruebas de control más comunes y las que recomienda la U.S. Preventive  Service Task Force (USPSTF por sus siglas en inglés) que está integrado por un grupo de expertos de diferentes especialidades y sirven de orientación.
Ahora ya tienes una idea más precisa de las pruebas de control y detección que se recomiendan en el caso de las mujeres. Comienza a proteger el gran tesoro que es tu salud visitando al médico cuanto antes para un chequeo que incluya las pruebas que necesitas tú específicamente.  ¡No lo dejes para después!
Fuente: Instituto de Inmuno Oncología Dr. Ernesto J. V. Crescenti