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martes, 3 de julio de 2012

EL ESTUDIANTE LEONENSE MARIANO BONIFACIO INTEGRA EL GRUPO ARGENTINO EN LA 53º OLIMPÍADAS INTERNACIONALES DE MATEMÁTICA


Ya empieza el "mundial de las neuronas"
Matemática / Las "otras" olimpiadas


Imagine un tablero de ocho casilleros por ocho (como el de ajedrez), pero al que le faltan los de dos esquinas opuestas. ¿Puede llenarlo con fichas de dominó que ocupen dos casilleros adyacentes (con un lado en común)? Si no puede, justifique, y si puede, ofrezca un ejemplo. Todo en más o menos una hora y media.
Desafíos como éste y otros aún más arduos, que la mayoría de nosotros probablemente ni sabemos cómo empezar a resolver, son los que tendrán que enfrentar los alrededor de 600 chicos llegados de 100 países que desde el 8 de este mes competirán en las 53as. Olimpíadas Internacionales de Matemática, que este año se realizan en Mar del Plata.
Poco antes de que confluyan en Londres los máximos atletas del mundo, desde mañana se reúnen en el más absoluto secreto los profesores de todos los países para preparar los seis problemas de la prueba que tendrán que resolver en dos jornadas de cuatro horas y media cada una. "El 8 llegan las delegaciones, integradas cada una por un profesor y seis estudiantes secundarios", cuenta la profesora Patricia Fauring, que participa en la organización del evento y tuvo a su cargo, con Flora Gutiérrez, el entrenamiento del equipo argentino.
Después de la competencia, las pruebas, que deben traducirse a cuarenta idiomas y se hacen a la vieja usanza, con lápiz y papel, son corregidas durante cuatro días por el jurado que preside Luis Caffarelli (ver aparte) e integra un profesor por cada país participante.
Los seis jóvenes talentos que representarán a la Argentina estuvieron las últimas cuatro semanas entrenándose de 9 a 19 en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, en la Ciudad Universitaria, y ya se preparan para participar en este choque de neuronas tan exigente que en las últimas ediciones sólo un participante fue capaz de resolver todos los problemas.
Mariano Bonifacio, de la Escuela Superior de Comercio y Bachillerato Anexo de Leones, Córdoba; Alejandro Candioti, de la Escuela José Manuel Estrada, de Posadas; Ignacio Darago, del Colegio Nacional de Buenos Aires; Azul Fatalini, del Normal Juan Bautista Alberdi, de San Miguel de Tucumán; Gastón Salgado, de la Escuela ORT II, de Buenos Aires, y Bruno Staffa, de la Escuela Superior de Comercio Prudencio Cornejo, de Bahía Blanca, fueron seleccionados entre más de 200 chicos de todo el país. Saben que llegar a las medallas de oro y plata es como escalar el Aconcagua, pero están entusiasmados y felices de vivir esta experiencia sin igual.
"Tenemos que resolver tres problemas por día -subraya Gastón Salgado, que, con 16 años, es el benjamín del grupo-. El primero es difícil, el segundo es muy difícil y el tercero casi seguro no te sale. No sé [cómo nos irá]... depende de la prueba. A cada uno le gusta un tipo de problema, pero acá son los mismos para todos. Te puede tocar el que te sale bien o no..."
A pesar de su juventud, varios de ellos ya son participantes experimentados. Azul, Bruno, Alejandro y Mariano empezaron a hacer sus primeras armas en la escuela primaria.
"A mí me tomaron un examen sorpresa de matemática en quinto grado y resulta que era para la Olimpíada Ñandú -recuerda Azul-. Me gustó y seguí participando todos los años."
"En mi escuela muchos compañeros se anotaban. Hablaban del viaje a Mar del Plata y todo eso -dice Bruno-. Empecé a hacer problemas y me entusiasmé."
Lo mismo le pasó a Alejandro: en su escuela de Posadas, uno de los profesores le tomó una prueba y lo eligieron. "Me regustó la idea y me enganché", dice.
Por su parte, Mariano, que vive en un pueblo de 10.000 habitantes, comenta que se entusiasmó tanto que incluso viajaba a Córdoba para que un profesor lo preparara.
Ignacio, del Nacional de Buenos Aires, debutó en primer año: "Siempre me atrajo la matemática y dije «voy a ver qué onda»", confiesa.
A pesar de los estereotipos, y aunque a veces se quedan "colgados con algún problema", todos aseguran que la matemática no les impide disfrutar de las mismas cosas que disfruta cualquier pibe. Todos ellos descubrieron la fascinación de esta ciencia que enamora a sus seguidores.
"Lo que me gusta es la lucha personal: sos vos con el problema", dice Ignacio. "Cuando uno ve la solución, se da cuenta de su belleza", coincide Mariano. "No es monótona ni aburrida", agrega Bruno. "A veces uno está horas pensando y de repente se da cuenta de que bastaba con una línea", dice Azul. Y afirma Gastón: "En el colegio ya sabés cuáles son las herramientas que tenés que usar. Acá no. A veces incluso los problemas los resolvés con ideas que cualquiera conoce, sólo se te tienen que ocurrir...".
Fauring, que lleva muchos años preparando a estudiantes para las olimpíadas matemáticas, destaca que más que competir lo importante de esta experiencia es la relación que establecerán con los chicos de otros países. "Es de una riqueza indescriptible", concluye.

En cifras

  • 100
    países
    Son los que intervienen este año en las 53as Olimpíadas Internacionales de Matemática.
  • 600
    participantes
    Cada uno de los equipos está conformado por los seis estudiantes secundarios que obtienen mejor puntaje en las pruebas nacionales.
  • 6
    problemas
    Los participantes tienen que resolver seis problemas en dos jornadas de cuatro horas y media cada una.
  • 40
    idiomas
    Las pruebas serán preparadas hasta el viernes en el más absoluto secreto y deberán ser traducidas a todas esas lenguas.
Por Nora Bär | LA NACION