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lunes, 2 de septiembre de 2013

LA IMPORTANCIA DE LA FIGURA DEL MAESTRO



Una de las figuras más importante en la vida del adolescente y en la formación y desarrollo de su personalidad, es sin duda la de los maestros de la escuela secundaria.
Estos contribuyen a crear en ellos “una corriente subterránea nunca extinguida” y también el camino hacia su futuro académico y laboral; en muchos adolescentes el camino hacia las ciencias pasa exclusivamente por la personalidad de sus maestros.
Se acercan o se apartan de ellos; generan simpatías o antipatías; estudian sus caracteres y sobre la base de estos forman o deforman los suyos; provocan en ellos rebeldía y a la vez los compelen a una total sumisión; expían y critican sus debilidades, y se enorgullecen de su saber y su sentido de justicia.
Tienen hacia ellos sentimientos ambivalentes, inclinándose por igual al amor y al odio, a la crítica y a la idealización.
Desde el Psicoanálisis se explica esta conducta y afectos “ambivalentes” hacia otras personas tan relevantes para la formación de la identidad adulta, encontrando su origen en la temprana infancia.
Ya en los primeros 6 años el niño ha consolidado la forma de vincularse con personas del mismo sexo y del opuesto; A partir de ahí puede desarrollarlos y transferirlos siguiendo estas primeras orientaciones.
Las primeras personas en quienes se fija esta forma particular de vincularse son sus padres y hermanos; todas las figuras que luego conozca devendrán para él en sustitutos de esas primeras relaciones.
Así esos conocidos posteriores reciben una herencia de sentimientos, tropiezan con simpatías y antipatías; Toda la elección posterior de amistades y relaciones amorosas se produce sobre la base de huellas mnémicas que aquellos primeros arquetipos han dejado.
Entre las imágenes idealizadas de la infancia ninguna es más crucial que la de su padre.
El niño ama y admira a su padre, quien le parece la figura más sabia, fuerte y buena. Pero muy pronto entra en escena el otro lado de esta relación afectiva, y el padre se convierte en aquel que no solo se quiere imitar, sino eliminar para ocupar su lugar al lado de su madre (complejo de Edipo-miedo a la castración); A partir de allí coexisten ambos afectos el amoroso y el hostil hacia el padre.
A esta coexistencia de afectos opuestos el Psicoanálisis denomina “ ambivalencia de sentimientos", y es en esta ambivalencia en la que el adolescente convive con el afuera, en todas sus relaciones.
Es en la figura de los maestros en la que se ve transferida esta ambivalencia; se convierten en sustitutos de los padres; transfieren sobre ellos el respeto y las altas expectativas del idealizado padre de la infancia, y luego empiezan a relacionarse con ellos con la misma ambivalencia.
De esta misma manera los compañeros son los sucesores de hermanos/ hermanas.
Es por todo esto que el maestro es una figura de tanta importancia en la vida del adolescente y en el desarrollo de su personalidad.
Estos marcan la base de sus intereses y la posterior orientación y elección de su futuro académico y profesional, basándose en la identificación con ellos, pero también en el aporte de conocimientos científicos que reciben en la secundaria.
Así mismo son también ellos la base de los códigos y valores que el adolescente debe internalizar para desarrollar una sana interrelación con los demás.
Con respecto a la elección de estudios y oficios el maestro además de aportar sus conocimientos, puede advertir cuando sus alumnos se encuentran en un estado de indecisión y confusión, situación muy habitual dadas las características típicas del adolescente, sumado a situaciones sociales que perturban aun mas esta escena.
Es bien sabido en la encrucijada en la que se encuentra el adolescente a la hora de definir sus estudios en relación a sus intereses y desarrollo personal, y lo que realmente le fuere a servir como medio de vida en la adultez.
En este punto la Psicología puede ser de gran ayuda aportando herramientas de orientación vocacional y/o profesional, conformada por una serie o batería de test destinadas a ubicar al alumno dentro de un cuadro de intereses, aptitudes y características de personalidad.
Además de esta tarea de guía y orientación, el maestro es también quien puede advertir indicios de diversas problemáticas que rodean al adolescente.
De esta manera se convierte en un interlocutor del alumno ya sea implícita o explícitamente.
Es el maestro quien oportunamente podría advertir cuando el joven está atravesando por situaciones de angustia, desorientación, maltrato, violencia, abuso sexual, problemas de conducta, uso o abuso de alcohol o drogas (adicciones), situaciones en las que son víctimas de bullying escolar, o por el contrario, cuando son ellos los agresores victimizando a otros, y muchas otras situaciones riesgosas en la que se ven expuestos dada la vulnerabilidad característica de esta etapa de la vida.

Lic. Verónica Pérez

1 comentario:

Chelo dijo...

La verdad es que la figura del maestro y del profesor de secundaria son muy importantes y muy pocos son conscientes de ello.
Un abrazo