viernes, 24 de mayo de 2013
QUE SEAN NIÑOS LOS NIÑOS
Que sean niños, y no clientes de las compañías de celulares, o vendedores de rosas en los bares, o estrellas descartables de la televisión.
Niños, no limpiavidrios en los semáforos, o botín de padres enfrentados o repartidores de estampitas en los subtes.
Que no sean niños soldados, los niños.
Que sean niños los niños, simplemente. Que no sean los habitantes de un reformatorio.
Que no sean costureros en talleres ilegales de ningún lugar del mundo.
Que sean niños los niños, y no un target.
Que no sean los que pagan las culpas. Los que reciben los golpes. Los bombardeados por publicidad.
Que sean niños los niños. Todo lo aniñados que quieran. Todo lo infantiles que quieran. Todo lo ingenuos que quieran. Que hagan libremente sus niñerías. Que se dediquen a ser niños y no a otra cosa.
Que no sean los que no juegan, los acosados por las preocupaciones, los tapados de actividades. Que sean niños los niños y se los deje preguntar sin levantar la mano, formar filas torcidas, llevar alguna vez la Bandera no por ser mejor alumno, sino por ser buen compañero.
Que sean niños los niños y no los incentivados con desmesura a consumir todo lo que saca el mercado.
Que sean niños, y no los que aspiran pegamento en una esquina o fuman paco en la otra, tan de nadie, tan desprotegidos. Niños, no nombres que tienen que rogar por recibir el apellido paterno o la cuota de alimentos.
Que sean niños los niños. Y que los niños sean lo intocable, que sea la gran coincidencia en cualquier discusión ideológica; que por ellos se desvelen los economistas de todas las corrientes, los dirigentes de todos los partidos, los periodistas de todos los medios, los vecinos de todas las cuadras, los asistentes sociales de todas las municipalidades, los maestros de todas las escuelas.
Que sean niños los niños. Que sean niños, no “el repetidor” o “el conflictivo” o “el que nunca trae los deberes”. Niños, y no los que empujan el carro con cartones.
Que sean niños los niños, simplemente. Que ejerzan en paz el oficio de recién llegados. Que se los llame a trabajar con la imaginación o con lápices de colores. Que se los deje ser niños, todo lo niños que quieran. Y que los niños sean lo importante, que por ellos lleguen a un acuerdo los que nunca se ponen de acuerdo; que por ellos se dirijan la palabra los que no se hablan, que por ellos hagan algo los que nunca hicieron nada.
Que sean niños los niños y que no dejen de joder con la pelota.
Que sean niños en su día. Que lo sean todos los días del año.
Que sean felices los niños, por ser niños. Inocentes de todo lo heredado.
Mex Urtizberea
jueves, 16 de mayo de 2013
Muestra "VITALIDAD" de Sara Diciero
"Sara Diciero realiza su muestra Nº 30 "VITALIDAD" donde
exhibirá pinturas y arte digital en Corporación Buenos Aires
Sur.
La inauguración es el sábado 1º de junio a las 17 hs., pero abre el 28 de mayo hasta el 16 de junio inclusive.
Los horarios de visitas son de martes a viernes de 11 a 19hs., sábados de 14 a 19 hs. y domingos de 13 a 18 hs.
Bolívar 1268 - CABA. La entrada es libre y gratuita".La inauguración es el sábado 1º de junio a las 17 hs., pero abre el 28 de mayo hasta el 16 de junio inclusive.
Los horarios de visitas son de martes a viernes de 11 a 19hs., sábados de 14 a 19 hs. y domingos de 13 a 18 hs.
Colores intensos y puros, texturas visuales de propia inventiva y una composición particular entre figurativa y abstracta , dirigida hacia la Naturaleza se conjugan tanto en sus óleos como en sus obras digitales transmitiendo una energía avasallante plena de emociones que mantiene atrapado al espectador hasta lograr conmoverlo en esta muestra titulada con gran acierto “Vitalidad”.
miércoles, 15 de mayo de 2013
POR ARGENTINA EN TREN
TREN HISTÓRICO A VAPOR. A bordo de un tren de más de 100 años de
historia, que conserva las características de la época, representa el
auténtico estilo inglés en sus asientos, tapices, griferías de bronce,
herrajes y tulipas. Parte de la ciudad de Bariloche y la capacidad,
distribuida en sus 5 vagones de madera, es de 250 pasajeros. Entre ellos
posee un espacio reservado como vagón presidencial, con dormitorios,
estar, baño con bañera y estufa a leña, entre otros, tanto para primera
clase como para clase turista. Durante el recorrido se cuenta con guía
bilingüe, shows musicales, además de servicios básicos y caminatas en
los sitios de descenso y atractivos turísticos. Con cargo opcional, se
ofrece almuerzo y confitería. Recorrido: San Carlos de Bariloche –
Perito Moreno (Laguna de los Juncos) Duración: 8 hs. Extensión: 38 Km.
Sitio Web/Foto: www.trenhistoricoavapor.com /
14/05/2013. Volver a la nota: Por Argentina en tren, un paseo lleno de nostalgia
http://turismo.perfil.com/17885-por-argentina-en-tren/0-trenes-argentinos/
VII festival internacional de poesía Palabra en el Mundo
Autores de La Matanza
adhiere al:
VII festival internacional de poesía Palabra en
el Mundo.
del 9 al 21 de mayo, 2013
Vorto en la mondo, Palavra no mundo, Parola nel
Mondo, Worte in der Welt, Rimayninchi llapan llaqtapi, Paràula in su Mundu, Cuvânt în Lume, Parole dans
le Monde, Ordet i verden, Word in the world, Palabra no
mundo, Ñe’ê arapýre, Paraula en el Món, Chuyma Aru, Koze nan lemond, Kelma fid-dinja, milá baolam, Nagmapu che
dungu, Tlajtoli ipan
tlaltikpaktli, Vort in Velt, Dünyada kelime, lhamet ta íhi
honhát, Titzaa Yeezii Loyuu, Dunyoda so’z , Слово в мире, Pallabra nel mundu, Hitza Munduan, T'aan yóok'ol kaab
y al festival municipal
Otoño de Letras 2013
auspiciado por la Subsecretaría de Cultura
de La Matanza.
Paz y Poesía. Poesía y Paz.
Festival Internacional de Poesía en todas partes.
Y en todas partes de La Matanza también.
Programa de actividades:
Viernes 10/05 10 a 20 hs.
Stand de libros. Lecturas desde las 17 hs.
Plaza Gral. San Martín, Arieta y Villegas, San
Justo.
Sábado 11/05 15 hs.
Poemas Susurrados.
Plaza Armada Argentina, Bermudez y Marcon, Villa
Luzuriaga.
Domingo 12/05 15 hs.
Esculturas y Letras.
Plaza Martín M. de Güemes, Av. Juan M. Rosas, Lomas
del Mirador.
Jueves 16/05 13 hs.
Muestra Abierta.
Banco Provincia, Altolaguirre 282, Tapiales.
Sábado 18/05 17 hs.
Actividad Central. Café Literario. Música.
Exposición de Artes Plásticas.
Biblioteca Popular Rotaria, Sarrachaga y Madrid,
Isidro Casanova.
Domingo 19/05 15 hs.
Poemas Susurrados.
Plaza Bomberitos, Av. Gral. San Martín y Gral.
Acha, Ramos Mejía.
Lunes 20/05 18 hs.
Recital Poético
Biblioteca Pública Escolar Almafuerte, Pueyrredón y
Arenales, Ramos Mejía.
Martes 21/05 16 hs.
Taller Literario Identidad.
Biblioteca Popular Virrey del Pino, Gorostiaga 5871, Virrey del Pino.
Entrada Libre y Gratuita
Más información
Sobre Palabra en el Mundo: http://palabraenelmundo.blogspot.com.ar/
Sobre Autores de La Matanza: autoresmatanceros@gmail.com
Adhieren y/o participan:
Biblioteca Popular Almafuerte
Biblioteca Popular Rotaria
Biblioteca Popular Virrey del Pino
Biblioteca Pública Escolar Almafuerte
Galpón Cultural Tapiales
La Tapera Teatro
Taller Literario Identidad
Publicado por
Es bueno comunicarnos
en
23:07
Etiquetas:
CERTÁMENES LITERARIOS-CONCURSOS-INFORMACIÓN
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lunes, 22 de abril de 2013
22 de Abri...DÍA DE LA TIERRA
jueves, 21 de marzo de 2013
BIENVENIDO OTOÑO 2013
Te deshojas en ocres
desnudando figuras arbóreas
refrescas los rayos de Febo
suprimes minutos al
día
la atmósfera otoñal
presiente tu cercanía
recibiendo otro marzo
en su historia universal.
Myrian
martes, 12 de marzo de 2013
LOS ABUELOS NUNCA MUEREN, SOLO SE HACEN INVISIBLES

En los últimos 50 años, nuestro
estilo de vida familiar cambió drásticamente como consecuencia de un nuevo
sistema de producción. La inclusión de la mujer en el circuito laboral llevó a
que ambos padres se ausenten del hogar por largos períodos creando como
consecuencia el llamado “síndrome de la casa vacía”.
El nuevo paradigma implicó que muchos niños quedaran a cargo de personas ajenas al hogar o en instituciones. Esta tercerización de la crianza se extendió y naturalizó en muchos hogares. Algunos afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas. Estos privilegiados chicos tienen padres de padres, y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por su nombre, cuando la coquetería lo exige.
Los abuelos no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad, factores indispensables en los nuevos brotes. La mayoría de los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de estos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea, y que han entrado en su madurez.
El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez. Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad. Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida. La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan. Los abuelos miran diferente. Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas. Para opinar, por ejemplo. O para recordar.
Como siempre están pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren. La mayoría tienen las manos suaves y las mueven con cuidado. Aprendieron que un abrazo enseña más que toda una biblioteca. Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.
Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos. Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan.
Son personas expertas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba. La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada. Los abuelos huelen siempre a abuelo. No es por el perfume que usan, ellos son así. ¿O no recordamos su aroma para siempre?
Los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Los que los tienen lejos, deberían procurarse uno (siempre hay buena gente disponible). Finalmente, y para que sepan los descreídos... los abuelos nunca mueren, sólo se hacen invisibles.
Enrique Orschanski
Médico Argentino
El nuevo paradigma implicó que muchos niños quedaran a cargo de personas ajenas al hogar o en instituciones. Esta tercerización de la crianza se extendió y naturalizó en muchos hogares. Algunos afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas. Estos privilegiados chicos tienen padres de padres, y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por su nombre, cuando la coquetería lo exige.
Los abuelos no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad, factores indispensables en los nuevos brotes. La mayoría de los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de estos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea, y que han entrado en su madurez.
El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez. Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad. Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida. La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan. Los abuelos miran diferente. Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas. Para opinar, por ejemplo. O para recordar.
Como siempre están pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren. La mayoría tienen las manos suaves y las mueven con cuidado. Aprendieron que un abrazo enseña más que toda una biblioteca. Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.
Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos. Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan.
Son personas expertas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba. La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada. Los abuelos huelen siempre a abuelo. No es por el perfume que usan, ellos son así. ¿O no recordamos su aroma para siempre?
Los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Los que los tienen lejos, deberían procurarse uno (siempre hay buena gente disponible). Finalmente, y para que sepan los descreídos... los abuelos nunca mueren, sólo se hacen invisibles.
Enrique Orschanski
Médico Argentino
domingo, 10 de marzo de 2013
Dos chicos aborígenes publicaron su primer libro
Uno de ellos comenzará a cursar la carrera de letras en la UNSa y su hermano se dedicará a escribir obras relacionadas con su pueblo.
Enrique y Cebino Simplicio son hermanos y los primeros aborígenes wichis de Salta que cumplen el sueño de escribir un libro. Para concretar este gran anhelo bregaron durante varios años, porque si para un criollo un proyecto cultural representa un sinnúmero de dificultades, es de imaginar lo que implica para dos chicos aborígenes que viven en una
extrema situación de pobreza.
Esa condición a la que los wichis están sometidos desde años no ha sido impedimento para que Enrique y Sebino se atrevan a soñar, a concretar y actualmente a seguir proyectando la edición de un segundo libro a la vez de estudiar una carrera universitaria en el área de las letras, objetivos que más motiva a estos hermanos residentes en la comunidad Kilómetro 4 al este de Tartagal.
Enrique y Cebino comenzaron a proyectar la impresión de su primer libro hace más de 3 años; con esa humildad que caracteriza a los aborígenes seguramente esperaron pacientes durante horas ser atendidos por funcionarios, periodistas, directivos de empresas y todo aquel que pudiera acercarlos a pasos lentos a la concreción de su sueño.
Peripecias
Parece misteriosas las metas que se fijaron estos dos jóvenes wichis, que nacieron excluidos de muchas posibilidades, pero que no les impide mirar optimistas el futuro. Al recordar los días que debieron peregrinar para ser escuchados ambos reflejan en sus palabras lo que para ellos significó la concreción del libro, que para muchos será uno más, pero que para ellos y sus familias es casi un tesoro. “A veces íbamos a ver a alguien y nos decían: vengan más tarde. Pero no teníamos medios para volvernos a nuestra comunidad, así que nos quedábamos sentados en la plaza por muchas horas”, recuerda Cebino quien a sus 18 años ha sufrido todo tipo de privaciones, mucho más que muchos chicos de su edad. Hablan pausado, despacito, un poco porque el idioma materno se impone por encima del español y un poco porque así es como se relacionan los wichis con quienes no son de su raza; en ellos más que las palabras predominan las miradas, las expresiones y con eso lo dicen todo.
Así, los chicos vieron transcurrir varios años y después de una larga espera que a cualquier criollo sumiría en la desesperación al punto de tirar todo por la borda, los hermanos lograron cumplir todos los pasos hasta la impresión de su libro al que titularon “El principal cómplice es el silencio”. Esta pequeña gran obra contiene fragmentos de textos constitucionales donde se reconoce la preexistencia de los pueblos ancestrales, otros referidos a la conquista del desierto, ilustraciones con motivos aborígenes hechas por ellos mismos como la tapa del libro: una manta tejida con hilo de chaguar.
Un proyecto ambicioso
Enrique tiene 25 años, es el mayor de los hermanos Simplicio y su proyecto es tan ambicioso como el de su hermano Cebino. “Ya me anoté en la UNSa porque quiero ser profesor, luego licenciado y si se puedo, doctor en Letras”, dice Enrique con un sonrisa amplia. Su hermano, por su parte, quiere terminar este año el colegio secundario que cursa en la Escuela Pretty, “y después quiero escribir canciones, poemas, todo lo que represente a mi pueblo y por supuesto otros libros. Yo sé que el trabajo que hagamos será beneficioso no solo para nosotros sino para todos los aborígenes wichi porque creemos que, como dice el título de nuestro primer libro, no tenemos que estar más en silencio si es que queremos mejorar la vida de los hermanos”.
Si hay algo que los jóvenes Simplicio conocen porque la han padecido en carne propia es la discriminación por ser aborígenes y por ser pobres. Cebino está convencido que el peor mal que ahora aqueja a los chicos aborígenes de su edad es la droga, y todo tiene mucho que ver con la discriminación. “Nosotros somos muy pobres, pero nuestros padres siempre estuvieron presentes; nos exigían que vayamos a la escuela y están siempre cerca de nosotros y de mis hermanos”, expresó.
http://www.eltribuno.info/salta/257037-Dos-chicos-aborigenes-publicaron-su-primer-libro.note.aspx#
Enrique y Cebino Simplicio son hermanos y los primeros aborígenes wichis de Salta que cumplen el sueño de escribir un libro. Para concretar este gran anhelo bregaron durante varios años, porque si para un criollo un proyecto cultural representa un sinnúmero de dificultades, es de imaginar lo que implica para dos chicos aborígenes que viven en una
extrema situación de pobreza.
Esa condición a la que los wichis están sometidos desde años no ha sido impedimento para que Enrique y Sebino se atrevan a soñar, a concretar y actualmente a seguir proyectando la edición de un segundo libro a la vez de estudiar una carrera universitaria en el área de las letras, objetivos que más motiva a estos hermanos residentes en la comunidad Kilómetro 4 al este de Tartagal.
Enrique y Cebino comenzaron a proyectar la impresión de su primer libro hace más de 3 años; con esa humildad que caracteriza a los aborígenes seguramente esperaron pacientes durante horas ser atendidos por funcionarios, periodistas, directivos de empresas y todo aquel que pudiera acercarlos a pasos lentos a la concreción de su sueño.
Peripecias
Parece misteriosas las metas que se fijaron estos dos jóvenes wichis, que nacieron excluidos de muchas posibilidades, pero que no les impide mirar optimistas el futuro. Al recordar los días que debieron peregrinar para ser escuchados ambos reflejan en sus palabras lo que para ellos significó la concreción del libro, que para muchos será uno más, pero que para ellos y sus familias es casi un tesoro. “A veces íbamos a ver a alguien y nos decían: vengan más tarde. Pero no teníamos medios para volvernos a nuestra comunidad, así que nos quedábamos sentados en la plaza por muchas horas”, recuerda Cebino quien a sus 18 años ha sufrido todo tipo de privaciones, mucho más que muchos chicos de su edad. Hablan pausado, despacito, un poco porque el idioma materno se impone por encima del español y un poco porque así es como se relacionan los wichis con quienes no son de su raza; en ellos más que las palabras predominan las miradas, las expresiones y con eso lo dicen todo.
Así, los chicos vieron transcurrir varios años y después de una larga espera que a cualquier criollo sumiría en la desesperación al punto de tirar todo por la borda, los hermanos lograron cumplir todos los pasos hasta la impresión de su libro al que titularon “El principal cómplice es el silencio”. Esta pequeña gran obra contiene fragmentos de textos constitucionales donde se reconoce la preexistencia de los pueblos ancestrales, otros referidos a la conquista del desierto, ilustraciones con motivos aborígenes hechas por ellos mismos como la tapa del libro: una manta tejida con hilo de chaguar.
Un proyecto ambicioso
Enrique tiene 25 años, es el mayor de los hermanos Simplicio y su proyecto es tan ambicioso como el de su hermano Cebino. “Ya me anoté en la UNSa porque quiero ser profesor, luego licenciado y si se puedo, doctor en Letras”, dice Enrique con un sonrisa amplia. Su hermano, por su parte, quiere terminar este año el colegio secundario que cursa en la Escuela Pretty, “y después quiero escribir canciones, poemas, todo lo que represente a mi pueblo y por supuesto otros libros. Yo sé que el trabajo que hagamos será beneficioso no solo para nosotros sino para todos los aborígenes wichi porque creemos que, como dice el título de nuestro primer libro, no tenemos que estar más en silencio si es que queremos mejorar la vida de los hermanos”.
Si hay algo que los jóvenes Simplicio conocen porque la han padecido en carne propia es la discriminación por ser aborígenes y por ser pobres. Cebino está convencido que el peor mal que ahora aqueja a los chicos aborígenes de su edad es la droga, y todo tiene mucho que ver con la discriminación. “Nosotros somos muy pobres, pero nuestros padres siempre estuvieron presentes; nos exigían que vayamos a la escuela y están siempre cerca de nosotros y de mis hermanos”, expresó.
http://www.eltribuno.info/salta/257037-Dos-chicos-aborigenes-publicaron-su-primer-libro.note.aspx#
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