Sus brazos abiertos, paralizados hace mucho tiempo quedaron, como esperando alquien a quien abrazar. Su cuerpo plateado sigue siendo reluciente, peo dentro, muy dentro guarda un

Es sólo un engranaje de recuerdos que el tiempo no va a borrar porque guardo cada tic tac en mi memoria.
El que arrulló años de mi niñez.
El que anunció tantas veces la hora del deber.
Hoy es tan sólo un elemento decorativo...
Compañero silencioso mientras escribo.
Lo miro, pienso y me pregunto si algún relojero podrá devolverle la vida a este viejo reloj despertador...recuerdo de mi padre.
Rosa Fabbro (Huellas del Bicentenario)
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