la marejada de tu piel
mientras mi munco gira lejos.
Remembranzas de un amor,
bonanza de gloriosos días

anclados en un pretérito fugaz
que viaja, sin detenerse viaja
por la senda de mis sueños.
Ya no quiero despertar
sin ese sol de tu mirar,
acariciando la desnudez de mis deseos.
Ya no quiero amanecer,
sin el abrigo de tu piel
acunando mi alma sin paz,
junto a tu pecho.
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