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miércoles, 30 de diciembre de 2009

HORACIO ANASAGASTI


El primer intento de fabricar automóviles en serie en Argentina correspondió al proyecto de un joven Ingeniero llamado Horacio Anasagasti.

Horacio Anasagasti, hijo de una acaudalada familia de origen vasco, nació el 18 de julio de 1879 en Buenos Aires. Tuvo relación en su infancia con los primeros automóviles llegados al país, en 1887: un triciclo francés De Dion Bouton, un Daimler monocilíndrico, un Holsman americano y un locomóvil propulsado por vapor, todos ellos destinados a la aristocracia argentina. En esa época, el país vislumbraba un futuro venturoso acentuado por la llegada de inmigrantes. Estudió en un colegio nacional del cual regresó como bachiller. Luego siguió ingeniería en la Universidad de Buenos Aires hasta 1902 cuando tenía 23 años. Entre sus maestros se encontraba el prestigioso ingeniero Otto Krause. Ya desde joven era considerado una de las personas más conocedoras en materia de automóviles y fue el responsable del primer intento de fabricación en serie en Argentina.

En 1907, como premio por ganar un concurso, viajó a Milán (Italia) para realizar un curso de seis meses en la fábrica italiana Isotta Fraschini. Regresó de Europa con, además de un bagage de conocimientos decisivo para su futuro, un automóvil de esa marca. Era un 4 cilindros con 45 hp y carrocería sport de dos asientos tipo bacquet, con el que más tarde participó en varias carreras.

En 1908, junto a Ricardo Travers y José Gálvez, formó una sociedad representante de Isotta Fraschini, Gobron-Brillie y Gregoire.

Además de automóviles, la Sociedad también distribuía llantas con radios de madera marca Stepney, un dispositivo para inchar los neumáticos con ayuda del motor y un claxon marca Stentor accionado por los gases del tubo de escape. La empresa contaba entonces con modernas instalaciones para fundir bronce y aluminio y ya empleaba a 10 obreros.

En junio de ese año, Anasagasti escribió para la revista mensual “La Argentina Automóvil” un artículo titulado "Fórmulas empíricas que dan rápidamente el poder máximo efectivo en caballos vapor de los motores de explosión". El mes siguiente publicó otra nota: "Aceros especiales usados en la construcción de automóviles", y en el número de abril de 1909 se publicó un aviso de la firma Anasagasti, Travers y Gálvez en el cual se publicitaba la "construcción, reparación y transformación de automóviles y máquinas en general. Planos y presupuestos de instalaciones mecánicas. Fundición de bronce y aluminio. Se cortan engranajes de todo tipo".

Paralelamente, entre 1909 y 1910, desempeñó funciones como vicepresidente primero de la Sociedad Científica Argentina, fundada en 1892.

Sin embargo, el plan de Anasagasti era la fabricación de automóviles en serie y en 1909 decide abandonar a sus socios y emprender la tarea de constructor.

El 30 de diciembre de 1909 creó “Horacio Anasagasti y Compañía Ingenieros Mecánicos” como taller mecánico de precisión, y en la Avenida Alvear nº 1600 (hoy Libertador) levanta la fábrica, ofreciendo motores para automóviles, aeroplanos y vehículos agrícolas. Tenía como socio a Luis Velard, aunque Anasagasti aportaba el 99% del capital.

El plan era producir a partir de componentes importados, especialmente de Italia y Francia y paulatinamente reemplazarlos en la medida de lo posible por componentes argentinos.

Desde sus comienzos, Anasagasti dotó a su establecimiento de un importante plantel de maquinas impulsadas por un gran motor eléctrico de corriente continúa que movía una transmisión aérea, la cual a través de correas de cuero, movilizaba las máquinas correspondientes. Para el carrozado de los vehículos, el taller incluía también una sección destinada a los trabajos de carpintería, chapa y pintura.

El personal de fábrica eran 20 personas, la mayoría eran inmigrantes europeos con algún tipo de especialización, entre ellos españoles, franceses e italianos. El trato de Anasagasti era ejemplar y daba las instrucciones a los operarios en sus respectivos idiomas ya que dominaba a la perfección el inglés, el francés y el italiano.

En 1910, en la Exposición Internacional de Ferrocarriles y Transportes Terrestres de Buenos Aires, fueron presentados un motor de cuatro cilindros en línea de diseño y construcción propia a partir de acero importado y una caja de velocidades de cuatro marchas y retroceso. Estos elementos estaban cuidadosamente presentados y protegidos mediante paneles de vidrio ovalados para que los visitantes pudiesen apreciar su funcionamiento interno. El jurado de la exposición le otorgó el Diploma de Gran Premio, el máximo galardón reservado a la industria nacional en la sección automovilismo.

Más tarde, también en 1910, viajó a Francia para hacer negocios con los hermanos Ernest y Edouard Ballot. Ballot et Cie., fundada ese año, se dedicaba a la fabricación de motores para pequeños productores de automóviles particulares y taxis. Anasagasti les comentó su intención de fabricar automóviles en Argentina y éstos, entusiasmados con la idea, le entregaron varios motores de 12 y 15 hp y los moldes de madera para fundir las piezas. Meses más tarde, operarios especializados (en su mayoría procedentes de Europa) lo ayudaron a producir localmente bloques de motor, cárteres, cigüeñales, cajas de velocidades, diferenciales, suspensiones y carrocerías.

En 1911 ya se fabricaban en el país cilindros, puntas de eje y cardanes. En su taller se mejoró la lubricación del motor de los hermanos Ballot introduciéndole un sistema de lubricación forzada al cigüeñal. Además, se fabricaron bielas, cajas de velocidades, elásticos, palieres y mecanismos de dirección.

En julio de ese año Anasagasti terminó el primer prototipo que fue ensamblado con piezas importadas y con carrocería nacional. Tenía el motor francés Ballot de 12 hp. y cuatro cilindros en línea refrigerados por agua por termosifón, con 75 mm de diámetro y 120 mm de carrera, es decir una cilindrada total de 2.125 cc. Las válvulas eran laterales ubicadas a un mismo lado del bloque motor.

La presentación oficial del automóvil se produjo en la carrera Rosario-Córdoba-Rosario, el 17 de septiembre. Anasagasti se inscribió con el pseudónimo Samurai. A pesar de los problemas mecánicos, terminó al frente de la clasificación general.

En enero de 1912, a pesar de que la situación económica que atravesaba el País no era favorable, empezaron a comercializarse los primeros Anasagasti a un precio de 6500 pesos en efectivo o mediante un plan de cuotas de 200 pesos mensuales. La primera versión estaba propulsada por el motor Ballot de 2125cc y tenía carrocería Double Phaeton. Más tarde se podía solicitar con carrocería con doble o simple cristal y Landaulet. Al tener el mando de la caja de velocidades y el freno accionado manualmente en el lado derecho, las carrocerías contaban solamente con una puerta en el lado izquierdo.

Anasagasti se propuso demostrar que sus automóviles eran tan fiables como los importados. Para ello viajó a Europa donde participó en varias competiciones para automóviles de turismo. La prueba más exigente fue la del “Tour de France” con unos 5.500 km. de recorrido. Tres automóviles con motores de 15 hp fueron conducidos por el Ingeniero inglés Brown, el Marqués D’Avaray y Jacques Repousseau, finalizando entre los primeros y sin puntos en contra, superando a marcas europeas y norteamericanas.


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