**ES BUENO COMUNICARNOS**


Creado el 13-09-2009
GRACIAS POR LA VISITA.


**A quienes con su aporte y confianza me permiten mostrar los temas que son de mi inquietud...
GRACIAS DE CORAZÓN!!!**


*Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá*


miércoles, 25 de enero de 2012

HOTEL EDÉN

...su desprestigio, y el cambio en las modas y costumbres de la época hicieron irreversible su deterioro. Hoy, el Hotel Edén es visitado por gran cantidad de turistas para conocer su historia y la de La Falda.

A comienzos de 1890, el alemán Roberto Bahlcke adquiere 900 hectáreas de la Estancia “La Zulema” (hoy La Falda). Con un préstamo de don Ernesto Tornquist hizo construir un hotel pensado para la aristocracia porteña y la nobleza europea.
Debido a lo alejado que se encontraba este hotel de los lugares de los cuales podía aprovisionarse, diebió autoabastecerse produciendo todo lo queconsumía. El Hotel contaba así con una huerta, una panadería, una carnicería, un tambo, una quesería, una bodega, usina propia, talleres de carpintería, de herrería y de reparación y mantenimiento, y también contaba con un criadero de cerdos de raza y la fábrica de embutidos abastecía a gran parte de la población del Valle de Punilla.
En medio de la soledad, el hotel contaba con variadas instalaciones y actividades para entretener a los huéspedes, tales como la piscina, el campo de golf de 18 hoyos donde se realizaban torneos internacionales, canchas de tenis, caballerizas, las singulares "cazas del zorro" -muy poco usual en el país-; los más variados juegos de mesa, las actividades culturales y para las noches, los bailes de rigurosa etiqueta, animados por orquestas.
Para alojar a los huéspedes, el hotel contaba con un centenar de habitaciones, un gran salón comedor para 250 personas, un comedor auxiliar para los niños y el personal doméstico, que solía acompañar a sus acaudalados patrones; salas de fiesta y de lectura, banco, etc.
El Hotel se encontraba rodeado de un gran parque diseñado por Carlos Thays con cincuenta especies traídas de Europa. A cierta distancia del edificio principal se construyeron “habitaciones para los hombres solteros”, quienes, por decoro, no debían dormir en proximidad de las jóvenes de “buena familia”.
En 1904, a sólo seis años de su inauguración y ante la imposibilidad de lograr que el establecimiento fuera rentable, el Sr. Bahlcke se presentó en quiebra. El hotel fue a parar a manos de una accionista del grupo Tornquinst, Maria Kräutner, quien explotó y comercializó el Hotel pudiendo liberarlo de las deudas pendientes. En 1912, en menos de diez años, ya saneado económicamente y con una imagen muy mejorada, lo vendió a los hermanos Bruno y Walter Eichhorn.
Para financiar los trabajos de re-acondicionamientos, en 1913 los Eichhorn lotean parte de la estancia, originando así la actual población de la Falda. Los hermanos Eichhorn llevan al hotel a su máximo esplendor y renombre; siendo así visitado por numerosas celebridades de la época tales como: Rubén Darío, el Duque de Saboya, el Príncipe de Gales, el Márquez de Magaz, Julio A. Roca, Figueroa Alcorta, etc. También se alojó allí a un grupo de marinos del hundido Graf Spee en 1939; y el mismisimo Albert Einstein almorzó allí en 1925.
A partir de los años 30, el Hotel había quedado bajo la regencia del matrimonio compuesto por Walter Eichhorn e Ida Bonfert, quienes habían adherido tempranamente al movimiento nacionalsocialista alemán, y habían trabado amistad con el Führer, manteniendo correspondencia regular con él, y viajando periódicamente a Alemania donde visitaban al canciller en Berlín. Localmente recaudaban, entre los miembros de la colectividad alemana, donaciones que luego enviaban a Berlín. Tal era la relación con el Führer que el 17 de septiembre de 1945 el FBI emite la siguiente advertencia: ¨...si el Führer tuviera en algún momento dificultades, él podría encontra refugio en La Falda, donde ya se han hecho los preparativos necesarios¨.
En 1945, tras la declaración de la guerra al Eje por parte del Estado Argentino, el estado incauta el Hotel y lo utiliza como lugar de confinamiento de los diplomáticos japoneses.
Aún cuando el mismo fue devuelto a sus dueños en 1948, su desprestigio, y el cambio en las modas y costumbres de la época hicieron irreversible su deterioro.
Hoy, el Hotel Edén es visitado por gran cantidad de turistas para conocer su historia y la de La Falda. En sus instalaciones hay además un museo de trenes en miniatura TRENSHOW y una cava de 1898 con degustaciones de quesos, salame de la colonia, vinos, alfajores regionales y una tienda de regalos artesanales y recuerdos del lugar.

http://www.argentinaparamirar.com.ar