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miércoles, 29 de diciembre de 2010

MÓNICA CARRANZA y "LOS CARASUCIAS"

Cientos de veces me han preguntado: “Por qué le das de comer a los chicos de la calle?
Y cientos de veces intenté explicar esta obsesión mía por ayudarlos que podría resumir
contestando: “Nunca se han cerrado mis heridas y jamás voy a olvidar el infierno que he pasado en la calle”. Por eso esta fundación.

Nací en Parque Patricios, donde viví hasta los 9 años. Éramos 11 hermanos y conseguimos que se nos otorgara una casita en Lacarra y Av. Cruz, en Villa Soldati. Pero al año, falleció mi papá y fue cuando nuestra pobreza se agudizó, y no sé cuáles fueron los motivos, sólo sé que un día vinieron a buscarnos con un micro y nos dijeron que íbamos al zoológico, cuando en realidad nos fueron dejando en diferentes institutos.
Nosotros no entendíamos nada de lo que estaba pasando y llorábamos abrazados, y así comenzó el drama que yo defino como la “jauría humana”.
Dos hermanitas y yo fuimos internadas en un correccional (San Miguel). Cuando llegamos nos pelaron y separaron.
Es imposible comprender que por el solo hecho de no tener papá y ser pobres nos encerraron en un correccional, pero un día logré escaparme y comencé a vivir en la calle.
No sabía nada de mi madre ni hermanos y debía ocultarme de la policía porque, cada vez que me agarraban, me llevaban a diferentes correccionales.
Por entonces mi vida ya era una tortura. Revolvía la basura para poder comer, pedía en la calle, dormía donde podía y muchas noches, cuando dormía en el umbral de alguna casa y era ignorada por las personas que pasaban y pensaba: “como me gustaría ser grande para ayudar a los chicos como yo”
“…en la calle fui violada, pasé hambre y frío, y muchas veces golpeé puertas que nunca se abrieron. Vivía casi como un animalito, como crecen esas plantas silvestres, soportando todo tipo de vejaciones…” pero un día sucedió que alguien se enamoró de mi y tuve la oportunidad de conocer lo más maravilloso de la vida: el amor. Un ser estupendo que hasta me enseñó a leer y escribir ya que nunca fui a la escuela.
Logré formar una hermosa familia, con un compañero que me ama, un hijo que estudia, una hija casada y un nieto. Recuerdo que en aquellas noches de hambre y frío en las calles siempre soñaba con un hogar, con sábanas y alguien que me acariciara y se que dios que siempre me escuchó y me ayudó me ha premiado.

Mónica Carranza

Luego de 20 años de lucha y amor, Mónica falleció el 28 de diciembre de 2009 a los 63 años…


El comedor Carasucias, tiene sus orígenes a comienzos de los 90, cuando Mónica le dio a dos chicos unos sándwiches que fueron los andamios de una obra nacida con el color y el aroma de la lucha, del dolor que siente todo aquel que brega inmerso en la soledad. Esos pibes, que día tras día fueran muchísimos más de los pensados, nunca supieron que la misma mujer que les cocinaba, por la noche confeccionaba las flores que de día vendía o canjeaba por alimentos para sorprenderlos no solo con un plato de comida, sino con una sonrisa que reflejaba esperanza, con una palabra que los entendía y comprendía tal vez como nadie o como ninguna.
Con el tiempo la noticia de que una mujer daba de comer se comenzaba a difundir se comenzaba a producir el milagro. Muchísimas personas de todas partes se acercaban a traer alimentos, pero también se sumaban más y más Carasucias. Entonces Mónica decidió darles de comer en una plaza cercana hasta que un día, como para no dejarse vencer hipotecó su casa y alquiló un galpón. Inmenso, enorme donde hasta hoy comen las 2.500 familias, aparte de refuerzos alimentarios a más de 1.500 chicos desnutridos y enfermos de Sida, diabéticos, tuberculosis y otras enfermedades.
Después de 20 años de lucha, Mónica falleció el 28 de diciembre de 2009, pero su legado continúa. Ahora la fundación está a cargo de su hijo: Roberto Zuccarino. “Una herencia enorme” dice Roberto, comprometido a que Los Carasucias siga creciendo, con el objetivo de que no le falte lo elemental a los que más necesitan.

Fuente: www.loscarasucias.org.ar

2 comentarios:

laura dijo...

VIVIR PARA DAR VIDA. ¡ QUÉ BUEN DESEO PARA CONTAGIAR LOS AÑOS POR VENIR !

Es bueno comunicarnos dijo...

Ejemplo de amor al prójimo y fuerza para alcanzar objetivs.
Me uno a vos, que se contagie por los años por venir...